martes, 12 de junio de 2007

PAN DURO


Arrugas que son surcos con retoños tiernos,
livianas como son los fardos de cargar los sueños
que tragan ruedas de molino y se les ven todos los huesos,
que saben que sus años tienen más de cuatro inviernos,

silencio por el techo, por los platos llenos,
silencio bañado en sudores de los jornaleros,
el sol lo han hecho sus jirones,
que saben lo que vale un beso,
que no quieren llevar los nombres de sus carceleros,

¿qué saben las tripas de puños cerrados?,
saben que las riegan los amargos tragos,
saben todo y más de tenerse en pie,
de la soledad,
saben porqué está siempre duro el pan,

monedas de tan sucias tan desdibujadas,
odioso tintineo en manos encalladas,
y son las patas de sus mulas
si el látigo se llama hambre
las dueñas de caminos que no son de nadie,

cerrojos al antojo de la poca hondura,
abiertos para dar paso a las herraduras
que dejan huellas que los guían para volver a desquitarse,
para no tener que rasgarse más las vestiduras.

Kutxi Romero
Besos de Perro

LAS AVENTURAS DEL MUCHACHO ELECTRICO 1


Empezó el muchacho su carrera universitaria con dieciocho vatios recién cargados, con ganas de comerse el mundo. Empezó a vivir solo, con su coche “R5” que consumía gasolina Súper y con una casa donde poder descansar después de cada fiesta. De la carrera ni hablamos, se quedó en el camino.

Todo era nuevo para el muchacho Eléctrico, quería probarlo todo, consumir todo lo consumible. Pronto encontró a una muchacha y empezaron a vivir juntos, a esta muchachita la llamaremos Descarga.

Como el principio de toda relación Eléctrico y Descarga pasaban el día juntos, no estaban más de una tarde sin verse y por las noches se fusionaban en uno, Chispas. ¿Qué fue lo que unión a los dos muchachos? Eso es algo que Eléctrico estuvo pensando al terminar con Descarga, no tardó mas de dos minutos en darse cuenta que sólo buscaba a Chispas, después de esto todo fue más fácil.

La noche le perdía al muchacho, llegó a estar acompañado por Noruega, Suecia, Dinamarca y otros tantos cuerpos de aspecto frío pero de pasión desatada. Pero claro, no solo empezó a buscar la compañía de otras “Descargas”, el vicio era algo que tenía muy presente y debido a su inexperiencia se atrevió a echarle un pulso. El incauto se creía capaz de dominarlo.

El resultado, a día de hoy Eléctrico no se acuerda de muchas de esas noches. La superficialidad del juego nocturno le hizo entrar en una espiral de estupefacientes regado con whisky de barrica, de compañías interesadas, de físicos espectaculares pero de mentes vacías.

Tuvo suerte, y le hicieron ver que había salido derrotado, que tenía que asumirlo y empezar a construir una vida real alejado de todo aquello que había desmejorado su menudo cuerpo hasta el punto de parecerse al chico de mirada triste y solitario que lideraba un grupo de la movida de los ochenta.

El muchacho Eléctrico volvió con su familia, sabiendo que esta partida la había perdido pero que una vez repuesto volvería a la pelea, esta vez a una pelea sana, limpia…. Y así lo hizo.

Continuará.

miércoles, 6 de junio de 2007


Anoche volví a soñarte, a sentirte,

éramos cómplices del placer y del respeto.

Anoche todo parecía real,

nos besábamos, reíamos, nos mirábamos con ganas,

hablábamos de nosotros, dejábamos de lado historias pasadas.

Anoche éramos tú y yo.

Y hoy me levanté con este recuerdo no vivido sabiendo que iba a pasar así, que si te veo hoy más te desearé mañana. Me imagino al otro lado de ese teléfono que siempre suena, que escondes con disimulo; me sitúo detrás de la puerta para ser yo el que te reciba cuando vayas de visita. ¿No te has dado cuenta? Necesito que me digas que esto es imposible, que no podremos conseguir lo vivido en mis sueños. Seré yo el que de el primer paso. No quiero seguir machacándome. ¿Tengo que dejar de verte? ¿Estoy obsesionándome? En la búsqueda de respuestas me encuentro.

domingo, 3 de junio de 2007

LA AMIGA


Tenía, como ella,
ojos color de miel irisados en ámbar,

el cabello rojizo como un galope en sueños,

y una afición inhóspita, desmedida

por los viajes nocturnos y los hombres

de oscuridad alegre.


Se lo contaban todo.

Andaban de la mano como chispas prendidas
-- como gotas de agua les decían al verles --

y él se creyó igualado a los ojos de ella.


Se querían amigos y bebieron

el alcohol del deseo como si nada hubiese.

Un vértigo de luces, un calor en el frío.


Y cuando el tiempo quiso

-- porque el azar no juega en estos casos --

que ella se cruzara al hombre de su vida,

un hombre nada turbio -- convencional y simple --

que la cambió de golpe en fiel y temerosa,

se desgarró la magia como niebla en un faro.

Y él la miró de lejos, como si nunca fuese.

LUIS MUÑOZ, Manzanas amarillas.