miércoles, 9 de enero de 2008

De puertas adentro...


La puerta a la que llamo está cerrada. Hay otras que con un pequeño guiño te invitan a entrar, lo hacen suavemente, como el susurro a una persona amada.

No soy un chico fácil, por muy acogedora que sea su entrada no daré un paso al frente si sé que una vez dentro no habrá salida posible, o si la hay la encontraré llena de obstáculos.

Me interesa aquella, de aspecto fuerte, firme. Se nota que el paso del tiempo ha hecho mella pero eso me resulta aún más atractivo. La de experiencias que habrá tenido y la de gentes que la habrá cruzado.

Dicen que es fea, vieja, que muchas llaves fueron ya utilizadas para abrirla, que ya incluso las termitas están apoderándose de ella, que si las grietas son muy visibles, que si se ha perdido la cuenta de las capas de pintura que le dieron, y dicen y dicen…..

La otra tarde pasé por su lado, me paré unos minutos y comencé a observar aquello que decían. Seguía resultándome preciosa, todo cambia dependiendo de los ojos que la miren.

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