
Y sentado en un patio de butacas empezó mi fin de semana de reconciliación, viendo una obra de teatro interpretada por personas que son un ejemplo de superación y de lucha por volver a formar parte de una sociedad que intenta desviarlos por caminos secundarios.
Ahí empezó la reconciliación con mi persona, harto de amistades interesadas, de personajes que se quedan en la fecha de tu nacimiento y que no dan oportunidad a conocer a la persona que se les pone enfrente por falta de valor. Me di cuenta de eso y abrí los ojos, empecé a ver las cosas desde otra perspectiva y a comprender lo que me ha venido pasando durante más de seis meses. Las serpientes ya se fueron como dije en otra ocasión.
Fue una noche fría, rodeada de fiestas de partidos políticos esperando poder seguir chupando del bote durante cuatro años más. Pero ni ese frío que ya calaba ni mi indiferencia por la política impidió que esa noche me sintiera con ganas de seguir adelante. Hacia tiempo que no mantenía una conversación con una persona que había conocido diez minutos antes, una conversación seria y provechosa para mi. El no sabe lo bien que me ha venido.
La amistad virtualizada con el locutor de radio se va haciendo más terrenal, más cercana, serena. Es una persona muy interesante (que no interesada), con la que le gustaría a uno poder contar en los momentos más bajos pero también en los más alegres.
Ha sido un fin de semana de reencuentros que parecían irreconciliables, de reconciliaciones que uno no llegaba a imaginar, de risas, de miradas cercanas, de sexo añorado, de complicidad infinita…… Ahora sé que lo que he ganado es de verdad y que aquello que perdí no valía para nada.

1 comentario:
Lo que se vive desde dentro siempre es de verdad... recuerda lo que se decía en la obra de teatro... lo esencial es invisible a los ojos. Todos tenemos algo esencial que es invisible a los ojos y los demás saben encontrar, porque, cuando uno se acerca, el corazón late más deprisa y entonces el dueño del corazón dice... dentro de ese alguien viene la verdad, lo esencial, lo importante... y es el ojo del corazón el que lo sabe ver. Sí, es bueno reconciliarse con uno mismo, saber que es es uno dentro de unos a quienes no conce, pero algo hace que se conecte, sí, es importante sentirse importante... Y cuando se tiene ese color que tu tienes en la mirada... es fácil.
El locutor de radio.
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