
La serpiente me persigue, quiere atraparme, volver a anularme.
¿Pretende que me quede quieto?
No voy a dejar que tu veneno recorra mis venas y me haga esclavo de tus deseos, de tus caprichos. No voy a dejarte dominar una vida que no te pertenece.
Los años no te dan derecho a eso.
No vas a conseguir rodear mi cuello con tu cuerpo, siempre húmedo, hasta dejarme sin aire, ni engullirme abriendo tus mandíbulas para así tenerme dentro; ilusa eres si creíste un día poder conseguirlo.
La serpiente me persigue pero ya no me da miedo, puedes irte reptando y olvidándote de mí. Ahora me dejare morder por otra que no seas tú, dejaré hasta la última gota de mi cuerpo en uno que no es el tuyo.
Este es el nuevo camino a recorrer, alejado de serpientes venenosas.

1 comentario:
Tu lo expresas muy bien, es uno quien escoge, elige la entrega, a quien, cuando, donde, como, porque... la entrega es libre, siempre libre; esa libertad es la que nos tienen que dejar y respetar, solo así la entrega es sana. Tienes razón, hay que recorrer caminos a salvo de serpientes venenosas.
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