lunes, 28 de mayo de 2007

El protocolo del rubor


Ya habrá tiempo para el juego

de estudias o trabajas, cómo tú

por aquí, qué tal tu hermano,

tu padre, tu perro, dónde vives,

qué te gusta, viste esa película

-pues a mi me sorprendió-, si prefieres

la comida china o la italiana,

el whisky en vaso bajo, eres abstemia,

practicas la gimnasia rítmica, la Ouija,

o si has estado o no en Londres o Paris.


Ya habrá tiempo de mi amor, mi vida,

tiempo para el calor y la ternura,

el dulce recogimiento postcoital,

el cigarrillo de tu marca favorita,

una copa de vino o un café

con leche, confidencias

susurradas al oído

en la penumbra de la habitación.


Ya habrá tiempo para el asco,

la desidia, los gritos, las palabras

malsonantes, platos rotos,

lágrimas, consuelos, encuentros,

desencuentros, misivas de odio

o de rencor, si es que así la vida

nos lo exige y esto no se queda

en las cenizas de una noche que se quema

aquí y ahora, entre los fuegos

fatuos de una estúpida comedia programada

por dictamen de un descerebrado dios.


Pero tú sabes y yo sé que nunca

Hay tiempo. Así que calla. Y mírame.

Y alza esa copa entre sonrisas y balbuce:

<< Por qué no me follas, de una vez>>.



Roger Wolf: Arde Babilonia

1 comentario:

Haykus-el hombre solo dijo...

Dices bien, ya habrá tiempo, siempre hay tiempo para todo si llenamos primero lo más importante, lo prioritario... aquello que hacemos con quien estamos en ese momento... del resto ya habrá tiempo. Te vas encontrando a ti mismo de nuevo, me alegro.